CONVENIENCIA DE UN DIAGNÓSTICO COMPLETO EN LAS ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES

Me gustaría aclarar el por qué de la importancia de un diagnóstico diferencial completo en las Altas Capacidades Intelectuales.

Aparte de saber si la persona es Superdotada o Talento (Simple o Complejo) dentro de la tipología establecida por la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gadner, no nos debemos de quedar sólo ahí en el diagnóstico; es preciso profundizar si estas AACCII son “puras” (esto es, si no tienen trastornos asociados) o si no lo son y llevan trastornos asociados: TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad/Impulsividad), Trastornos del aprendizaje, Asperger, Trastornos de personalidad, …., además de la problemática que suelen conllevar (aunque no siempre) asociadas de inadaptación personal (ansiedad, estados depresivos, baja autoestima,…), escolar (aburrimiento en el aula, desmotivación, bajo rendimiento o fracaso escolar,…) y social (falta de habilidades sociales y de asertividad, aislamiento social, incomprensión social, desubicación social,…).

El trastorno asociado a las Altas Capacidades Intelectuales más común es el TDAH (esto es, lo que sería la Doble excepcionalidad) y hay que decir que se da con bastante frecuencia.

Este diagnóstico dual es difícil de realizar, ya que las AACCII suelen camuflar y minimizar al TDAH, “justificando” su no presencia, ya que AACCII y TDAH tienen muchos puntos en común (la hipersensibilidad, el ir en contra de las normas, la intensidad emocional, la importancia de la figura del profesorado, el desinterés académico -casi siempre-, la  baja resistencia a la frustración y a las críticas, el interés por la justicia,… y un largo etc). Pero también tienen diferencias (las que son difíciles de ver en las evaluaciones): la más importante es la involuntariedad de controlar la atención y/o  las emociones e impulsos por parte de la persona que también tiene el TDAH (las AACCII puras pueden perder la atención o las emociones e impulsos, pero voluntariamente); y es que el TDAH es un trastorno en el que falta un neurotransmisor muy importante del cerebro -la dopamina- que regula, sobre todo, las funciones ejecutivas del mismo (el control de la atención, las emociones e impulsos, la planificación y organización del tiempo y actividades, la motivación de la persona, la toma de decisiones, la consecución de objetivos,…) y es un proceso crónico (cuyos síntomas limitantes pueden mejorarse, eso sí, a lo largo de la vida de la persona) con un componente heredencial importantísimo (entre un 80 y un 90%).

Así pues, es preciso profundizar en el diagnóstico de las AACCII, no quedarnos en la superficie, pues pueden tener un TDAH al lado y, el no diagnosticarlo, va a dar lugar a que esa persona (niño/a, adolescente) no esté bien dirigida del todo por su familia y por el colegio y no se sepa dirigir bien a sí mismo/a si es un adulto.

Para diagnosticar el TDAH cuando hay AACCII, es preciso tener en cuenta: los síntomas y/o limitaciones que presenta la persona mantenidos en el tiempo (mínimo, durante seis meses), la herencia que pudiera existir en su linaje, el historial clínico completo de la persona y las puntuaciones parciales obtenidas en los tests de inteligencia y aptitudes (bajan algunas de ellas, manteniéndose normalizadas las demás). Así y todo, a veces, es difícil establecer el diagnóstico, porque no tenemos pruebas específicas -psicológicas ni neurológicas- que así lo hagan (como en las AACCII); sólo el estudio exhaustivo de la persona nos ayudará a hacer un diagnóstico diferencial lo más ajustado y real posible.

Quiero terminar diciendo que el conocer el diagnóstico completo es un motivo de alegría porque, de este modo, la educación de los hijos (niños/as o adolescentes) y la orientación en el adulto es certera y ésta es la única forma de que la persona pueda estar bien dirigida en la vida y vivir en plenitud. No hay que tener miedo a conocernos y conocer a nuestros hijos/as.


 

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Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

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La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 56.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 21 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

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BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN LAS AACCII Y EN EL TDAH

 

La frustración es algo habitual en las personas, casi cotidiano. Es una emoción derivada de la no consecución de nuestros objetivos, proyectos e ilusiones que, en principio, nos provoca sensaciones desagradables pero que, dependiendo de la actitud con la que la enfrentemos, podrá servirnos incluso de aprendizaje o, por el contrario, nos amargará la vida (alguien con una mente más flexible y positiva, buscará una solución de problemas para su situación frustrada y, a veces, simplemente, hará un cambio de planes en su vida, pensando que “no hay mal que por bien no venga”, continuando su vida a pesar de los obstáculos; simplemente, aceptará lo ocurrido y buscará otras salidas).

La baja resistencia a la frustración es una característica común tanto a las AACCII como al TDAH. Sin embargo, las AACCII (que no es un trastorno, sino una particularidad del ser humano) se frustran si cometen errores, fracasan en algo, no les sale como ellos quieren (perfeccionismo) y a la primera, no tienen éxito,…porque están acostumbrados/as a tener éxito en lo que emprenden con motivación y, además, son muy impacientes en conseguir las cosas. El exceso de confianza en sus posibilidades da lugar a que también se frustren cuando lo que llevan a cabo no resulta para ellos/ellas satisfactorio. Pero esta baja resistencia a la frustración no es debida a que les funcione mal ningún neurotransmisor cerebral, sino a su especial perfil de personalidad (hipersensibles, perfeccionistas, con necesidad de tener éxito, autoexigentes consigo mismos y críticos con los demás,…). Las personas con TDAH se frustran porque necesitan las recompensas a corto plazo (les cuesta mucho la demora del refuerzo positivo) para continuar estando motivados o motivarse en lo que hagan y que implanten una nueva conducta o comportamiento. En las personas con TDAH, la resistencia a la frustración es baja, ya que el TDAH es un trastorno crónico en el que hay un déficit de dopamina en el cerebro que les provoca limitaciones, entre ellas, las dificultades que tienen para regular sus emociones e impulsos y, como dijimos antes, la necesidad de recompensas a muy corto plazo (sobre todo, los niños/as y adolescentes, ya que el adulto puede haberse trabajado este aspecto a lo largo de su vida). Por otro lado, por las limitaciones atencionales, motivacionales y/o de control emocional y de impulsos, suelen tener más experiencias de fracaso al día, lo cual no les ayuda a superar con éxito situaciones de frustración (es más, se sentirán “desbordados” por las mismas). La demora de la recompensa, el control de emociones y de impulsos, el pobre control del tiempo, los déficits atencionales,…, esto es, las limitaciones que conlleva el TDAH, se pueden trabajar desde casa y el colegio, mejor si están dirigidas por un profesional experto en TDAH (al final, los padres de un niño con TDAH llegarán a ser unos “padres expertos”, siempre con la guía del profesional en cuanto a la información y formación psicoeducativa del problema de su hijo). La resistencia a la frustración se trabaja entrenándolos en demorar la recompensa (alargándola cada vez más) y felicitándolos luego por el esfuerzo puesto en ello y logros obtenidos; así mismo, habrá que enseñarlos a solucionar problemas y a ser cada vez más autónomos (habrá que evitar la sobreprotección, que no confundiremos con la orientación y asesoramiento por parte de los padres a los hijos).

Para resumir, tanto en las AACCII como en el TDAH, trabajar la baja resistencia a la frustración de ambos es fundamental, aunque será más difícil de conseguir en una persona con TDAH, ya que su déficit en dopamina es un agravante importante, pero no totalmente limitante (si la familia sabe dirigir bien a su hijo/a con TDAH, lo refuerza positivamente por sus pequeños logros y reina armonía en la casa, es mucho más fácil que la persona se fortalezca en este sentido).

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MINDFULNESS Y AACCII

MINDFULNESS Y AACCII

El Mindfulness o “Atención plena” es estar atento a todo aquello que nos ocurre y a lo que hacemos sin juzgar esta experiencia, sólo teniéndola, sin dejarnos “enganchar” por nuestro futuro o pasado. Podemos llevar a cabo esta práctica en cualquier momento de nuestras vidas (respirando, comiendo, haciendo ejercicio o las cosas de la casa, haciendo el amor, conversando con alguien,…). Consiste en dejar pasar nuestros pensamientos “como pompas de jabón” (esto es, sin reflexionar sobre los mismos) y prestar atención y concentrarnos en lo que hacemos en cada momento; en realidad, es una especie de meditación cotidiana. Podemos aceptar los pensamientos y, con ello, las emociones que tengamos, sin juzgarlas (de esta forma, no se exageran y no nos hacen tanto daño); no luchamos contra las cosas, dejamos que fluyan y, mientras, seguimos nuestro camino (lo cual no hay que confundirlo con pasotismo, ya que afrontamos, no evitamos, pero sin forzar las cosas y con serenidad).

Pienso que las personas con AACCII necesitan el Mindfulness en sus vidas, ya que es un grupo con una gran hiperactividad mental y que mira mucho hacia el futuro (vive más en el futuro que en el presente; anticipa acontecimientos y, a veces, tiene una visión catastrófica de las situaciones -“Y si…”- y puede no vivir el presente en plenitud).

La hiperactividad mental es intrínseca a las AACCII (también al TDAH, siendo una de las características que las dos tienen en común), pero hay que saber parar cuando hay que parar y también canalizarla adecuadamente: me refiero a usar esta hiperactividad en la parte positiva que todo tiene en la vida (disfrutar, crear, elaborar y llevar a cabo proyectos, tener solución rápida de problemas,…), de esta forma, es maravillosa realmente. Sé que cuesta estar siempre o casi siempre en este punto, pero hay que intentarlo diariamente hasta conseguir “coger las riendas” del caballo (de nuestro cerebro) y no al revés.

Cuando la hiperactividad mental se negativiza y apodera de nosotros, aparece la ansiedad, los estados depresivos, la frustración, el perfeccionismo, las autoexigencias y las exigencias con los demás, la baja autoestima,…, en definitiva, el caos que no debiera estar. Al cerebro hay que darle descansos necesarios para que se recupere y siga funcionando correctamente.

Recomiendo la práctica del Mindfulness o Atención plena siempre que se pueda. Aumenta el grado de felicidad.

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AACCII y TOC

Uno de vosotros me ha inspirado este artículo al opinar que el TOC  no existe y relacionarlo con las AACCII.

No hay que confundir la hiperactividad mental y la rapidez pensando de una persona que tiene AACCII (sin TOC) y otra que tiene AACCII con un trastorno psicológico asociado importante como es el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Las AACCII es una particularidad que tiene la persona que la hace aprender con más facilidad y rapidez y ser más perceptiva de su entorno al ser hipersensible (y puede tener trastornos asociados o no); sin embargo, el TOC es un trastorno con un gran componente de ansiedad contemplado en el Manual de Psiquiatría americano que usamos los psicólogos para diagnosticar como es el DSM-5 (no confundamos las cosas) y, por supuesto, existe.
Es cierto que las AACCII son hipersensibles y el TOC puede serlo también (aunque, sobre todo, es susceptible y paranoico a veces) y que ambos tienen una hiperactividad mental (lo único que la hiperactividad del TOC contiene unos pensamientos negativos repetitivos frecuentes o muy frecuentes -las obsesiones-, muy dañinos, que no tienen las AACCII) . Sin embargo, las personas con AACCII no tienen por qué tener ninguna patología psicológica ni psiquiátrica y el TOC implica dicha patología, que limita a la persona (aunque existen grados) y la hace entrar en un mundo de obsesiones repetitivas (y, por lo tanto, de miedos incontrolables), de rituales (compulsiones) que le hacen perder mucho tiempo de su vida diaria. En el TOC hay un fallo en un neurotransmisor cerebral (la serotonina), es un trastorno psicológico y psiquiátrico con base neuroquímica que no se puede obviar y que, por supuesto, hay que tratar lo antes posible con terapia combinada psiquiátrica y psicoterapia (a veces, con psicoterapia sola basta). El psicólogo tiene un papel muy importante en el TOC: ayuda a estas personas a controlar mejor sus emociones, sus miedos, eliminar rituales, moderar su necesidad de control y de certeza y frenar su sentimiento de culpa y su perfeccionismo; no se las intenta adaptar a las normas sociales como dice la persona que hace el comentario, sino que sean más felices consigo mismas y con los demás (ya que, a menudo, suelen ser demoledoras con las personas de su entorno, a veces, machacantes).
Por otro lado, no todas las personas con un TOC son intelectualmente superiores ni mucho menos (no hay estudios científicos rigurosos definitivos sobre inteligencia y TOC).
Por último, en cuanto a la relación TOC-educación recibida en la infancia, es cierto que los miedos infantiles (todos adquiridos y en los que influyen mucho la educación recibida, aunque no en un cien por cien, ya que también interviene la forma de ser o el temperamento de cada persona y sus predisposiciones biológicas o hereditarias) tienen una repercusión en la edad adulta, pero no todo el mundo desarrolla un TOC por esta causa (sí se pueden desarrollar otras patologías psiquiátricas o psicológicas por una educación nefasta recibida en casa, aunque esto tampoco ocurre en todas las personas). En definitiva, para resumir, las AACCII es una particularidad (no una patología) y el TOC es una  patología psiquiátrica, un trastorno serio, que puede comorbilizar (pero no siempre)  con las AACCII (es decir, hay personas con TOC que tienen también AACCII).

 

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Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 49.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 18 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

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